Posted on 15-09-20092009 in Diseño Web, Noticias-Información | 0 comments
A cualquier navegante muchas veces le ha pasado lo de ir a descargar una página y esperar, esperar, esperar… En ocasiones se suele tener paciencia para ver el contenido anunciado pero en la mayoría de las ocasiones, pasado un tiempo prudencial, el visitante abandona la página si no se ha producido la descarga. Algunos estudios fijan este tiempo entre los 15 y los 25 segundos.
En el tiempo de descarga influyen tres factores:
- El módem y la conexión del navegante. En España hay básicamente dos configuraciones en la mayoría de los ordenadores: módem de 56 Kb y ADSL de 256 Kb. La “b” de “Kb” es la sigla de baudios, es decir unos o ceros por segundo, o lo que es lo mismo, bits por segundo. Como todos sabemos que 8 bits componen un byte, el módem de 56 Kb recibirá 56.000 bits por segundo, es decir, 7.000 bytes o 7 Kilobytes. La conexión ADSL multiplica esas cifras por 5. Ahora bien, esas son cifras brutas de capacidad. A esas cantidades hay que sumarles las capacidades de compresión de datos de los módem y restarles la cantidad de información que se consume en la transferencia como información de control y verificación. Aproximadamente, en condiciones idóneas, un módem puede recibir datos a 10 kilobytes por segundo y una conexión ADSL a 40.
Esta cantidad se ve sensiblemente reducida, casi a la mitad, por la capacidad de las líneas telefónicas y los propios módems de las operadoras que gestionan el tráfico. No es un secreto para nadie que en las horas punta, de 6 a 9 de la tarde, la navegación es más espesa y las páginas descargan más lentamente.
- La capacidad del servidor de páginas web. Aunque todas las empresas de alojamiento de páginas web anuncian que sus servidores son rápidos y que están preparados para soportar todo el tráfico acceda a ellos, la realidad es que para obtener rendimiento económico de sus equipos, estas empresas de hosting sobrecargan cada servidor con docenas y a veces cientos de páginas web de otros tantos usuarios con lo que los servidores se ralentizan en las horas punta. El ejemplo más claro es el de los grandes servidores de hosting gratuito con cientos de miles de páginas que por las tardes suelen ir muchísimo más lentos de lo que sería deseable. Por supuesto, si Ud. se queja a cualquier compañía de hosting de lo lenta que descarga su página sólo obtendrá como respuesta que la lentitud se debe a una mala configuración de su equipo o a la saturación de las líneas de las operadoras.
- El diseño de la propia página web. Los diseñadores de páginas web suelen pasar por alto este detalle por dos razones: primero, porque ellos acceden a las páginas que están diseñando en modo local, desde su disco duro, a una velocidad de vértigo y, segundo, porque en la mayoría de los casos, al ser profesionales o cuasiprofesionales, disponen de buenas conexiones ADSL o cable que permiten descargar páginas a buena velocidad.
Los errores que se cometen en el diseño son básicamente tres:
· recargar demasiado la página con gráficos, animaciones, películas o composiciones en flash o Java o fondos musicales y sonidos. Para medir esto, basta con visitar una página, esperar a que acabe de cargarse y guardar la página completa: Archivo -> Guardar como ->Página completa. Con esto, tendremos el archivo HTML de la página y todos los archivos integrados. Viendo las propiedades de ambos elementos, el archivo HTML y la carpeta, comprobaremos cuánto “pesa” una página. Dividiendo la cantidad de kilobytes que nos dice entre 5 tendremos los segundos que tarda en descargarla un usuario con módem en condiciones normales. Si hacemos esa misma división entre 20, tendremos el mismo dato para los usuarios con ADSL de 256 Kb.
· no optimizar los gráficos. Cualquier imagen debidamente retocada puede reducir su “peso” a la mitad. Para esto basta con reducir el número de colores en las imágenes .GIF o con reducir la calidad en los .JPG. Esta optimización no se traduce en pérdida de calidad apreciable y nos ahorra unos segundos de descarga que pueden significar que el visitante acabe de descargar la página o se marche a otra web.
· no definir los tamaños de los elementos que componen la página. Cuando el navegador llega a la página, lo primero que hace es leer el código HTML para determinar la anchura y altura de la presentación que debe mostrar en pantalla al usuario. Si en le página hay una imagen que no tiene su tamaño especificado en el código HTML, el navegador tendrá que esperar a cargar completamente la imagen y verificar su tamaño antes de empezar a mostrar el código de la página. Si esa imagen está dentro de una tabla, toda la tabla aparecerá en la pantalla cuando estén cargados todos y cada uno de los elementos que la componen.
Como sobre los equipos de los internautas, la velocidad de las conexiones o las capacidades de los servidores es difícil operar, todo webmaster debe centrar sus esfuerzos en optimizar sus páginas… si le interesa recibir visitas. Si es su primera página y quiere poner muchas fotos bien grandes, vídeos muy graciosos, una animación flash que le hizo su primo y una música de fondo en formato .WAV, adelante. Después de todo ¿a quién le pueden interesar unos cientos de visitas diarias más o menos?
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Posted on 15-09-20092009 in Diseño Web | 0 comments
Por poco que os mováis en Internet en los sitios de marketing y comercio, veréis que los aspectos de promoción y publicidad de webs son profundamente tratados en todas partes. Sin embargo, no hay mucho sobre un tema que es clave para el éxito de todo sitio: las portadas. Aquí le contamos que debe tener en cuenta para diseñar una “home page” cautivadora.
Efectivamente, no sirve de nada invertir en promoción para atraer a muchos internautas a nuestras páginas si, en el momento en que se acerquen, pasan breves instantes ojeando la portada de nuestro sitio web y, seguidamente, se van hacia otros lugares.
¿Cómo los captamos? ¿Cómo los retenemos? ¿Cómo conseguimos que se queden el tiempo suficiente para conocer nuestra oferta y permitirnos iniciar con ellos una relación con visos de continuidad?
Antes, intentemos definir cuáles son los objetivos a cubrir por nuestro sitio web.
1. “Enganchar” los contactos que se acercan a visitarnos por primera vez
2. Conseguir que nos cedan su dirección de correo-e junto a la autorización para mandarles información periódicamente
3. Interesar permanentemente también a los visitantes “repetidores”
Estos deberían ser los objetivos prioritarios de nuestro sitio. Si los alcanzamos, ya dispondremos de la base para la continuación del proceso de la venta. Podremos entonces establecer relaciones permanentes con nuestros clientes, ganarnos su confianza, generar ventas y ventas repetitivas.
Pero ¿se ha planteado cómo alcanzar estos objetivos?
Será fundamental que nuestra página de portada cumpla una serie de requisitos. De ello se derivarán consecuencias también para la estructura del conjunto de nuestro sitio web.
Pero veamos ahora, qué va a necesitar nuestra portada para cumplir los objetivos: diseñar la portada pensando en el cliente. ¿Qué le gustaría encontrar a nuestro cliente? ¿Cómo podemos facilitarle la vida? ¿Cómo podemos servirle mejor?
El sitio web no es para nosotros ni para nuestra empresa ni para nuestro consejero delegado. El sitio web es para nuestros clientes.
Y lo mejor es pensar en lo que hacemos cada uno de nosotros al entrar a un sitio web que visitamos por primera vez. Lo que yo hago es sobrevolar con la vista el conjunto de la página a la caza de esa palabra o ese detalle que capta mi atención. Desde luego, en el primer vistazo no suelo dedicarme a leer grandes párrafos. Mi interés ha de ser captado de alguna otra forma, de una forma rápida, al vuelo.
El visitante debe encontrar en la portada los siguientes elementos:
1) Debe poder identificar qué es lo que proporciona el sitio web a sus visitantes. Es decir, “para qué le sirve a él ese sitio web”.
2) Los visitantes noveles deben encontrar “al vuelo” esos ganchos que les harán decidir adentrarse en el sitio.
3) Debe existir también una forma de acceso rápida y directa a las distintas secciones para el visitante habitual que ya sabe lo que va a buscar.
4) Debe disponer de alguna (o varias) forma de obtener la dirección de correo-e de cada visitante que entra. Para ello, la herramienta ideal es un boletín periódico. Les ofrecemos la suscripción gratuita. Para mandárselo, obviamente, necesitamos su dirección.
Otras opciones son el suministro de un informe concreto, el rellenar una encuesta, a cambio de lo cual, participarán en un sorteo o recibirán un determinado servicio durante 3 meses (de paso, les hacemos conocer el servicio y, si les gusta, ya se suscribirán al cabo de los tres meses)
5) Por último, la cantidad de información debe ser la justa. Ni poca, ni mucha. Ni tan poca que resulte insustancial, los clientes no harán el esfuerzo de entrar a otra página sin saber lo que van a encontrar. Ni tanta que la página resulte sobrecargada con múltiples textos de letra menuda. Esa sobrecarga de información tiene como principal efecto el enmascarar la información importante, ésa que es capaz de captar la atención del cliente.
¡Bien, pero basta ya de generalidades! ¡Vayamos al grano!
Qué tiene que hacer para diseñar una portada. Esta es una guía que os permitirá diseñar páginas completamente personalizadas para cada caso, que a la vez cumple con los requisitos exigidos para un buen marketing.
La página de portada, como hemos comentado, debe ser útil a visitantes noveles y repetidores. A los primeros, debe captarlos. A los segundos, llevarles lo más rápidamente posible a la sección a la que se dirigen. Pongamos, pues, dos formas distintas de salir de ella para penetrar en el sitio web por dos vías distintas.
La entrada de los repetidores……
Consiste en situar un menú de secciones y sub-secciones, probablemente en un lateral, para que cada uno pinche la sección que le interese para acceder a ella directamente. Muy bien. Claro y sencillo.
…..y la de los nuevos contactos
La otra forma de entrar hacia el sitio desde la portada es “poniendo un espejo que les devuelva su propia imagen”. ¡Eso es! Si el visitante se ve retratado en la página pensará “¡ése soy yo! Aquí hablan de mí y de lo que yo busco. Éste es el sitio que yo buscaba”.
¿Queréis un ejemplo? Imaginemos una tienda virtual de ciclismo. Podríamos identificar varios tipos de clientes potenciales: el profesional, el aficionado y el cicloturista, que sólo quiere una bicicleta de montaña para salir de vez en cuando con sus amigos.
Lo que yo propongo es presentar una llamada explícita a cada uno de ellos en nuestra portada. Para el tercer cliente pondríamos, por ejemplo, “¿Te gusta el cicloturismo? Haz click aquí y pasa a nuestro ciclomundo (o bien “encuentra todo lo que necesitas” o bien “Tenemos unas páginas que te encantarán”)”. Difícilmente, un visitante que responda a ese perfil dejará de entrar.
Bien, ya tenemos nuestra portada con la doble vía de salida. También disponemos de todas las páginas de contenidos (artículos, catálogo, página de pedidos, enlaces, foros, etc.) Bien, pero, como consecuencia de la portada que hemos creado, nos falta algo. Debemos crear un nuevo nivel de páginas.
En efecto, volviendo a nuestro ejemplo, una vez que el clicloturista ha pulsado el botón que le pedíamos debe entrar a una página íntegramente dedicada a él, a los cicloturistas.
En esa página debemos presentarle todas las opciones, productos y servicios que va a encontrar para él a continuación. Por ejemplo, un sitio como ese debería ofrecer el catálogo de bicicletas y accesorios, pero también información de rutas cicloturistas, un foro de contactos para intercambio de materiales usados, un tablero de anuncios para la organización de excursiones conjuntas, etc.
Por lo tanto, en esa página, que llamo de orientación, se trata de contarle a nuestro nuevo visitante cicloturista todas las secciones de que dispone en nuestro sitio y qué le ofrece cada una de ellas. Desde esa página, nuestro cicloturista podrá acceder directamente a cada una de las secciones que le ofrecemos.
Cuando ese mismo cicloturista regrese a visitarnos, probablemente ya accederá directamente a la sección que busque desde el menú de la portada. Claro, ahora ya es un visitante repetitivo.
La aplicación de este modelo os puede servir, no sólo para mejorar sustancialmente los resultados de vuestro sitio web, sino que tendrá el efecto de cambiar la forma que teníais de concebirlo. El sólo hecho de intentar aplicar este modelo, os obligará a pensar en los tipos de clientes que tenéis, o queréis tener, en los contenidos que podéis ofrecer a cada uno de ellos y, en definitiva, os ayudará a replantear desde una óptica más adecuada al medio Internet, toda vuestra presencia en la red.
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